miércoles, 4 de julio de 2007

Una carta para alguna de mis amantes.

Somos, tu y yo, el ruido de las cosas cuando nadie las escucha, un portazo que despierta a los vecinos, Somos y no fuimos y si la moneda cae en sello seremos. Una pequeña molestia en la garganta de un dios cualquiera, en un lugar cualquiera, llamémonos como nos llamemos. Una adivinanza a la que nadie presta atención, una carecía en el ombligo de una puta. Todo eso, pero somos, por lo menos.

Esperamos tranquilos un bus que nos lleve lejos de todo, de nuestras promesas. DE NUESTRAS PROMESAS. Tu duermes, yo cuido las maletas, las colillas a medio apagar descansan peligrosamente sobre nuestras cabezas, si tan solo supieras que podríamos morir en cualquier momento.

Esta es la mitad de las cosas, donde nos hemos estancado como un par de pendejos, jugando a las escondidas, aburriéndonos de nosotros mismos, viendo películas los domingos para asombrarnos de lo que otros si pueden contar.

¿Escuchas eso?, así suenan las cosas cuando nadie las escucha, así te paseas con mis ganas todavía.

1 comentario:

LECTURA INVERSA: dijo...

escuchas esto?





lo escuchas?



...



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